(Re)play

“Here I go and I don’t know why, I spin so ceaselessly, ‘til I lose my sense of gravity…”

Dancing barefoot, Patti Smith.

 

Dicen que siempre que una puerta se cierra, se abre una ventana. En mi caso no sé si fue eso exactamente lo que ocurrió la tarde de jueves en la que me despidieron. Los tres días siguientes los pasé asimilando lo que acababa de ocurrir. Me sentaba en el sofá y miraba las paredes del salón como si de un momento a otro fuesen a caer sobre mí, a derrumbarse con un estruendo y nubes de polvo. No quitaba ojo a las bolsas de la compra esperando a que alguna lata de atún me espetase que era el último superviviente en la faz de mi cocina. No quise revisar el buzón en busca de facturas. No dormía en mi habitación para esconderme de mi título universitario, enmarcado sobre el escritorio. Lo miraba de reojo cada vez que me aventuraba a cruzar el pasillo y sentía que me gritaba: “¿Por qué no nos vendes en el rastro, a mí y a todos los demás?”

La  tarde del tercer día no pude más, cerré la puerta y salí a tomar el aire.

 

Al volver, me di cuenta de que el buzón estaba rebosante de publicidad encajada a presión por la ranura. Abrí la portezuela, saqué toda aquella basura y entré en casa. Mi piso era una mazmorra en el centro de la ciudad que me permitía ir al trabajo a pie. Ahora, dadas las circunstancias, tan solo era una mazmorra; un cubículo angosto y casi sin ventanas en el que me ahogaba y me deprimía a partes iguales cada día.

Encendí el reproductor de música y ojeé el correo. Aparté de mi vista un par de facturas (teléfono y electricidad), y leí una postal que llegaba con matasellos del mes pasado, con manchas negras y las esquinas hechas polvo. Tenía un amigo periodista en Gales, que trabajaba para una revista de deportes minoritarios y siempre me enviaba postales navideñas en mayo. Decía que el colorido de las casitas apiñadas con nieve en el tejado, y los niños vestidos de huérfanos de Oliver Twist le inspiraban más alegría que –cito textualmente—“esos pulgosos chuchos de ojos saltones metidos en cestos de mimbre”. El motivo de que las enviase en mayo, la verdad, no lo sé.

Al recibir la postal me invadió una horrible nostalgia, así que lo llamé y conecté el manos-libres mientras me preparaba algo de cena. No recuerdo mucho de la conversación, solo que me dijo algo así como: “No tienes trabajo, no tienes hijos, no tienes gato… Vete al norte. A mí me funcionó”.

 

Aquella noche, después de colgar el teléfono, bebí demasiado. Recuerdo que la palabra norte retumbó en mi cabeza una y otra vez. O quizá fuese yo que la gritaba a los cuatro vientos, dando vueltas alrededor del sofá, como si tratase de invocar a la lluvia en una danza ritual.

Me desperté en el suelo, arropada con la alfombra.

 

No sé si fue la danza ritual, la conjunción de los astros o la resaca, pero dos horas después estaba en el aeropuerto.

Tenía un dinero ahorrado (muy ahorrado) para alguna emergencia futura, pero me había olvidado de especificar qué tipo de emergencia, o cuán lejos estaba aquel futuro. Aún así era poca cantidad.

Mientras esperaba en la cola de embarque ya me imaginaba en el Whitechapel de Jack el Destripador, pegándome con un vagabundo borracho por un trozo de empanada de carne con moho. Llamé desde allí a mi amigo en Gales y le conté lo que estaba haciendo. Después de alentarme, luego reprenderme y diagnosticarme todas las enfermedades mentales conocidas, me recomendó un pueblecito al que había ido a cubrir un evento el año anterior. “La gente es encantadora”, dijo. “Seguro que encuentras algo que hacer”.

Embarqué, pero con una sensación de vértigo que casi me doblega y no sin antes haber vomitado en una papelera del aeropuerto. Cuando conseguí dominar el nudo de mi estómago, me sentí como una pluma, ligera y desorientada, a merced de la palabra norte, que había hecho conmigo lo que había querido.

 

http://www.goear.com/listen/edf2686/dancing-barefoot-patti-smith

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2 pensamientos en “(Re)play

    • Me alegro! 😀
      Intentaré que el siguiente sea de esos; habrá que pulir un poco lo de los vuelos retaguárdicos y los teleféricos, a ver qué sale xDDD

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