La magia de los genios locos

En una barca a la deriva. En una cuna de tablas viejas, con el veneno en vena de agua de sal,

recordó la espiga verde de avena tierna, al paso por la piel tostada en tensión:

(Con una carcajada y olor a tierra en las manos)

— “¡Ay, mujer! Es la magia de los genios locos”.

 

 

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