A veces sueño con agua

Esta noche he tenido un sueño extraño (como todos, supongo). Estaba en el piso en el que he vivido la mayor parte del tiempo desde que me mudé a Madrid, pero ahora esto era un pueblo costero, y desde mi cuarto piso podía ver el mar extenderse en un amplio horizonte.

Estaba de pie en el interior, al otro lado de las puertas de la terraza, absorta, cuando me di cuenta de que a lo lejos crecían olas descomunales. Fueron aumentando más y más hasta que llegaron a romper contra los propios edificios. Desde mi especie de fortaleza podía ver cómo las casas bajas más cercanas al puerto sucumbían y todo se anegaba. Sin embargo, no oía gritos; no había histeria ni desesperación, como si no hubiese nadie allí abajo.

Maggi Hambling, "Wave Curling", 2010

Maggi Hambling, “Wave Curling”, 2010

Volví a mirar al mar y las olas gigantes seguían elevándose como monstruos marinos, e incluso a esa distancia causaban pavor. Vi, como si de surfistas en el vientre de la ola se tratara, al oleaje engullir orcas, y luego ballenas blancas, grises y azules. Recuerdo haber pensando: “al menos puedo decir que he visto una ballena”.

Un segundo después, aquella enorme y última ola rompió contra mi casa. El cristal de la puerta estalló en pedazos y el agua entró, inundándolo todo, y rebotada salió en una cascada que bajó por toda la fachada del edificio. Empapada pero viva y, con cuidado de no clavarme los cristales en las zapatillas, volví a la terraza y observé de nuevo el océano; quizá buscando ver de nuevo aquel prodigio, y cerciorarme de aquel ataque de locura natural del que acababa de ser testigo. Las ballenas habían desaparecido, supongo que regresaron a las profundidades después de casi volar por los aires. Todo estaba en calma y solo quedaba una bruma sobre la superficie del agua que recordaba el desastre.

http://www.goear.com/listen/db86d24/alfonsina-y-el-mar-ane-brun

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2 pensamientos en “A veces sueño con agua

  1. Creo que este ha sido uno de los sueños más “normales” que has tenido. No sé hasta que punto eso es “lógico” viniendo de ti. Aún que jugando a ser Freud, creo que ha tenido algo que ver las sesiones de arte japo unido a Moby Dick 😉

  2. Es culpa de Moby Dick… y de un documental sobre el océano que vi en navidades; ahí fue cuando dije: “¡quiero ver ballenas!”. Y ahora me acosan en sueños jajaja.

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