Un señor de Aquitania

El arte es, para quien lo ama, un tutor, no sabríamos cómo negar su apoyo, eso que encontramos en él que nos sostiene espiritualmente. […] Antaño creía que el arte era inútil: quizá sea necesario.

[…]

El artista viene al mundo para cumplir con algo misterioso. Es un accidente. Nada le espera en la sociedad. Nace completamente desnudo sobre la paja sin que una madre haya preparado sus mantillas. Desde que entrega, joven o viejo, la rara flor de la originalidad, que es y debe ser única, el perfume de esta flor desconocida dará quebraderos de cabeza y hará que la gente le rehuya. De ahí, el aislamiento fatal, incluso trágico, del artista; de ahí, la irremediable y triste inquietud que envuelve su juventud, incluso su infancia, y que le hace arisco hasta el día en que encontrará, por afinidad, seres que le comprenderán.

[…]

El principio misterioso de una vocación es irreductible, como el amor, como la muerte.

“A sí mismo. Diario 1867 – 1915”, Odilon Redon

 

…Y así podría estar citando hasta que me sangraran los dedos. Me tiene embelesada.

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