I was born stupid human.

La propia naturaleza es dueña y soberana, y punto (la verdad es que podría terminar aquí).  Somos permeables a una cultura para la que somos arcilla de modelar y cuya esencia nos impregna a cada minuto hasta disolverse en nuestro ADN. Somos, y con eso ya salimos condicionaditos de casa.

Por muchos momentos de progre rebeldía en que nos empeñemos en condenar y estigmatizar como inquisidores algunos de sus aspectos, lo cierto es que se mueve tras nosotros como un fantasma, a la espera de una catarsis tras la que caigamos purgados y extasiados, de una vez para siempre, y aceptemos que necesitamos echar mano a ellos.

En el límite uno acude a lo más profundo para intentar encontrar una sensación que identificar con lo correcto. Rebuscamos entre nuestra ética, nuestra personalidad y nuestros deseos. La emprendemos a golpes con el filtro de la cafetera porque los posos no salen, lo llenamos todo de café y lloramos como críos estúpidos. Pero lo que dio forma a nuestro cajón de mierda interior no fuimos nosotros, y en algún punto nos damos cuenta y nos deprimimos.

Y es una basura. La libertad nos abandona conforme abandonamos el estado animal en que nos deposita el nacimiento para hacernos seres humanos. Del mismo modo, dejamos atrás la cualidad efímera de tolerancia al medio líquido y el aire nos atrapa y se define como nuestro nuevo medio de vida.

Las insistentes quejas de sobremesa, lo que a uno le saca de quicio en el día a día, lo que uno se repite que siempre evitará… puede que acabe siendo  una irremediable conclusión a la que nuestras acciones nos dirigen; acciones derivadas de decisiones que tomamos en base a un bagaje que pesa más que nosotros mismos. Es una inclinación natural, casi genética. Nos ha amamantado una forma de vida, una actitud frente a nuestros semejantes que dirige nuestras presentes y futuras relaciones interpersonales. Lo único a lo que se puede aspirar no es tanto a la comprensión como al respeto, a la tolerancia frente a la diferencia, pues al fin y al cabo los objetivos acaban siendo los mismos.

Quizá se me olvide algo, pero con esto es suficiente.

 

http://www.goear.com/listen/a386a93/just-in-time-nina-simone

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